Quién soy
Nací en Bilbao (Vizcaya) en 1965 y en mi infancia viví en Sevilla, Barcelona y Zaragoza. Hice COU en Madrid y aquí me he quedado hasta hoy.
Estudié Biológicas, consciente de que tenía poco futuro profesional, pero dispuesto a pasar cinco años aprendiendo algo interesante. Y algo aprendí: a plantear y resolver problemas, a no aceptar nunca un argumento de autoridad, a buscar la explicación que está detrás de todo lo que vemos…
En las navidades del 84 me regalaron un Spectrum. Aprendí a programar, primero en BASIC y luego en ensamblador Z80, y algunos años después gané mi primer dinero publicando un juego en la revista Input Sinclair. A partir de ahí prácticamente toda mi vida profesional ha tenido que ver con la informática. Si te interesa mi curriculum, está casi todo en LinkedIn
Hablo decentemente inglés, me gustan los idiomas y tengo cierta facilidad para ellos. Entiendo y chapurreo el catalán desde que viví en Barcelona, aprendí algo de Alemán y mi asignatura pendiente es el chino. Lo retomaré cuando tenga al menos una hora libre al día para practicar la escritura.
Me gusta leer, y he leído mucho. Llegué a leer más de 20 libros en un solo verano cuando era universitario y no tenía otras obligaciones. Desde hace un tiempo me interesan menos las novelas y más los ensayos. En concreto, cada vez tengo menos paciencia con las novelas con pretensiones literarias.
Políticamente soy liberal. Hace 25 años era radicalmente de izquierdas: me manifesté contra las bases americanas, a favor de la revolución sandinista, contra Reagan… Pero poco a poco, y por motivos muy diferentes, descubría que la única opción que funciona es, como dice la constitución estadounidense, garantizar a cada individuo el derecho a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Y que cada uno decida qué hacer con eso.
En 2004 descubrí lo que era un blog, y empecé uno: Diarios de las estrellas. Está en muerte suspendida, pero espero recuperarlo algún día. El blog al que dedico más tiempo es Desencadenado, en el que escribo para emprendedores, con la esperanza de que alguien pueda evitar los errores que yo cometí al crear mi empresa, Alanta.
